Los dientes pueden caerse por diferentes motivos, ya sea por caries, enfermedad periodontal o traumatismos. Su pérdida tiene origen en varias causas:
- El hueso donde se ubica el diente puede reabsorberse poco a poco.
- Los dientes próximos del diente perdido pueden moverse hacia el hueco vacío. Estas alteraciones a la larga pueden causar lesiones en la mandíbula.
Para solucionar estos problemas que pueden convertirse en graves lo mejor es llevar a cabo su reposición gracias a la incorporación de una prótesis dental. Las prótesis pueden ser de tres formas: unitarias, para reemplazar a un solo diente, parciales, para varios dientes, o completas, es decir, todos. Asimismo, pueden ser:
- Removibles: prótesis parciales o completas.
- Fijas: no te las puedes sacar y se sustentan sobre los dientes remanentes o sobre implantes.
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